3 Palabras Negativas que te están estancando en la vida

3 Palabras Negativas que te están estancando en la vida
     

En esta oportunidad vamos a descubrir como el vocabulario que utilizamos afecta nuestra vida. Sí, aunque parezca algo extraño, el vocabulario que empleamos diariamente puede ayudarnos a crecer en la vida o por el contrario limitarnos y todo eso ocurre sin que nos demos cuenta.

Hay tres palabras que están usando con mucha frecuencia las personas en la actualidad y que las están limitando en la vida, sin siquiera darse cuenta o estar al tanto de ello. Ustedes se preguntarán ¿Cuáles son estas palabras? A continuación, vamos a descubrir cuáles son y de qué manera podemos contrarrestar su efecto negativo y volverlo en algo completamente positivo, que nos permita crecer como individuos.

Primera palabra negativa… “Debería”

La palabra “debería” se emplea con mucha frecuencia, en algunos casos suele ser excesivo su uso. Pero el problema no solo es decir la palabra, sino el enfoque que se le da a la vida cada vez que se utiliza ella.

Por lo general cuando las personas emplean la palabra “debería” se hace referencia al pasado, pero no a un pasado cualquier, sino a un pasado negativo. Se alude a algo que se hizo o se dejó de hacer y que en la actualidad le hace sentir culpable.

Por ejemplo, es muy común usar expresiones como “debería haber ido al gimnasio…” “debería haber sido más cuidadoso…” “debería haber sido más ordenado…” La cuestión es que muchos se quedan en el “debería”. Se puede decir, que cada vez que las personas se quedan estancadas en el “debería” y todas sus connotaciones negativas, se convierte en una forma de latigazo emocional, en una especie de penitencia emocional que solo les hace sentir peor, ya que el pasado no se puede modificar.

Se debe buscar una palabra que contrarreste las limitaciones que impone el “debería”, que permita al individuo seguir avanzando y creciendo en la vida. En vez de mantenerlos estancados y en lugar nada productivo. Pero…

¿Cuál es esta palabra?… La palabra no es otra que “aprendí”

Fíjense, si ustedes cambian la palabra “debería” por “aprendí” en una de las típicas frases desalentadoras y negativas, verán que no tiene sentido o no sabrán que decir realmente. La mente en ese momento no sabrá que, información procesar para dar una respuesta correcta, y se seguirán repitiendo “debería” … “aprendí”.

La primera vez que se manejen ese nuevo concepto, no van a saber realmente que aprendieron, seguramente su mente les dirá que no aprendieron nada, que lo hicieron todo mal… Al seguirlo intentando, va a ocurrir un cambio en su mente y finalmente hallará una respuesta correcta, es decir, lo que aprendieron de dicha situación.

Comúnmente las personas se hacen cada día miles de preguntas, pero la gran mayoría son incorrectas, por ejemplo, ¿Por qué no tuve más cuidado…? ¿Por qué no vi bien…? ¿Por qué siempre me pasa lo mismo…? Pero lo sorprendente es que los individuos están acostumbrados a responder este tipo de preguntas que preguntas más positivas como ¿Qué aprendi?

Es por ello que las personas deben repetirse muchas veces ¿Qué aprendí? Hasta que logren finalmente descubrir cuál fue el aprendizaje que les dejo esa experiencia, para que asi pueda tener un mayor crecimiento personal.

La segunda palabra negativa… “es que”

Es necesario pensar cuantas veces al día, a la semana, al mes, se usa la palabra “es que” si se te hace fácil o no identificar las situaciones en las cuales la has dicho. Piensa entonces en la cantidad de veces que la han repetido las personas que están a su alrededor. A veces es más fácil detectar cuando otra persona deja de hacer algo, que cuando es uno el analizado.

Además, cuando se pronuncia la palabra “es que” siempre va acompañada de una frase que representa una excusa. Por ejemplo, “…es que no tengo tiempo” “…es que no tengo dinero” “…es que no es fácil” “…es que tengo muchas cosas que hacer” “…es que todo me sale mal” y así un sinfín de excusas y calamidades.

Pero lo peor es que todas esas excusas de igual manera le hacen sentir mal, le hacen pensar que es una persona incapaz, que no puede ni sabe hacer nada; en algunos casos este tipo de expresiones dirigen las acciones de las personas. Y cómo cambio esta situación…

Transforma la situación empleando el “voy a”

Así como en la palabra anterior, intente reemplazar la palabra “es que” por “voy a”. seguramente le va a suceder que tampoco va a saber cómo completar esa frase o la mente te llevará inmediatamente a una excusa “es que no tengo tiempo…” “es que no se puede por…” y así sucesivamente.  Es más, si intenta excusarse usando el “voy a”, verá que es imposible hacerlo.

Esto ocurre, porque cuando las personas dicen “voy a” se enfocan en la acción, en el futuro, en todo aquello que pueden hacer desde ese momento en adelante, para solucionar el problema. En vez de estancarse en las excusas, se actúa pese a ellas, esto también se puede aplicar a las personas que le rodean. Fíjese en las personas de su entorno que usan con mucha frecuencia el “es que” y díganle que de ahora en adelante usen el “voy a”.

 Tercera palabra negativa… “tengo que”

Otra palabra que las personas emplean con demasiada reiteración es “tengo que”. En cualquier momento del día dicen cosas como “tengo que ir a trabajar” “tengo que a arreglar la ropa” “tengo que lavar” “tengo que estudiar” “tengo que reunirme con tal persona”.

El problema con la palabra “tengo que” es que hace sentir a las personas que deben cumplir con una obligación, que lo están forzando hacer algo que no desean. Ellas suelen sentirse limitados por aquellas actividades que dice que “tienen que” hacer.

Esta palabra tiene un efecto tan limitante, que puede cambiar cualquier momento o situación en cuestión de segundos. Por ejemplo, si usted llega a su casa con mucha sed y se consigue frente a si a su bebida favorita, en un vaso cargada de hielo, la toma, comienza a saborearla y usted se siente en éxtasis y de repente se acerca alguien y te dice “acábatelo rápido, porque tengo que lavar el vaso”.

Inmediatamente las ganas de disfrutar esa bebida cambian, entre las formas más comunes de reaccionar son, deja de tomar la bebida (sitiándose molesto y frustrado) o se la toma muy calmadamente (demorándose más de lo necesario, solo por molestar a la otra persona). Pero sea cual sea la respuesta, uno puede percibir que lo que en un principio era un gusto se convierte en una ansiedad.

La mayoría de las personas no se dan cuenta que son libres, si, así como lo lee, muchas veces las personas suelen olvidar que son libres, que pueden elegir que hacer y no que “tienen que” hacer algo. Las personas suelen quedarse atrapadas en las actividades que tienen que hacer (“tengo que trabajar”, “tengo que estudiar” y otros) y dejan de lado la razón por la cual están haciendo esa actividad, el objetivo de la misma, lo que se quiere o emociona de ella.

Un ejemplo muy común es cuando las personas dicen “tengo que ir al gimnasio” si uno los analiza, verá que hasta el lenguaje corporal cambia. Lo dicen como una obligación y se olvidan por completo, que los motivó a inscribirse en él. Se olvidan que quieren verse bien, que quieren estar más saludables, que quieren tener más energías, logrando que vayan al gimnasio frustrados.

Cuando las personas se olvidan de lo que los motiva hacer las actividades, la frustración puede apoderarse de sus vidas y hacerla más complicada de lo necesario. Cómo revierto esta situación…

Usando la palabra “quiero”

De ahora en adelante cambie el “tengo que” por el “quiero”. Enfóquense en el objetivo que quieren conseguir, éste es flexible por lo que van a conseguir distintas actividades para realizar. en cambio, la actividad es inflexible, por lo que genera estrés y ansiedad.

 

Le invitamos que deje de usar las palabras que lo limitan (“debería” “es que” y “tengo que”) y las reemplacen por las palabras que le permiten crecer como personas (“aprendí” “voy a” “quiero”). Además, identifique las palabras que le están afectando de forma negativa en sus relaciones con las personas de su alrededor. Hay una palabra que es fatal, que llega a causar molestia, ansiedad y estrés, esta no es otra que “no sé”.

Es común escuchar en las relaciones, cuando una persona le pregunta a la otra sobre cualquier cosa y esta responde “no sé” y esto ocurre de forma reiterada, la relación comienza a fragmentarse y debilitarse. Por lo que es buena idea plantearse una regla o norma, evitar usar la palabra “no sé” y reemplazarla por una palabra más positiva y proactiva, la relación crecerá y se mantendrá fortalecida por más tiempo. ayudándoles a crecer como individuo y como pareja.

Palabras negativas que te estan estancando en la vida

 

Recuerda…

El vocabulario que empleamos diariamente puede ayudarnos a crecer en la vida o por el contrario limitarnos…


Edmundo Delgado

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