5 reglas para acelerar tu crecimiento profesional

5 reglas para acelerar tu crecimiento profesional
     

¿Te gustaría acelerar tu crecimiento profesional?

¿Te has preguntado qué es lo que se necesita para lograrlo?

A nivel académico, la respuesta es sencilla: estudiar más para sacar mejores notas. No es fácil, pero el camino es conocido.

Sin embargo, ¿qué sucede en aquellas áreas en las que la respuesta es mas bien “desconocida”?

O, al menos, no es tan evidente.

A nivel profesional, por ejemplo, no es común escuchar abiertamente lo que realmente se requiere para crecer.

Las “reglas de juego” no son visibles para todos. ¿Qué debemos hacer en esos casos?

¿Estudiar más fuerte para sacar mejores notas? Dicho, de otra manera, ¿trabajar más para ascender?

Tal vez, aunque – como ya debes saber para este momento – no siempre es suficiente.

Con frecuencia es importante detenernos un momento y analizar mejor las verdaderas reglas de juego.

A continuación comparto contigo algunas de ellas:

5 reglas para acelerar tu crecimiento profesional

Regla #1: Ganarte a la gente te permite ganar el juego

En billar, si metes la bola ocho antes de tiempo, pierdes el juego. En la vida, si no logras ganarte a la gente, pierdes el juego.

Así de simple.

Nos guste o no, la vida y los negocios están basados en relaciones humanas. En ese sentido, todo depende de cómo te relaciones con otras personas.

La entrevista de trabajo, el aumento, el acenso, el nuevo cliente, la nueva propuesta, el potencial proyecto, el presupuesto, los horarios.

Cada una de ellas será determinado, en gran medida, por tu habilidad para influir en las personas.

Regla #2: Para conseguir lo que quieres es necesario pedirlo

Muchas personas creen que si trabajan más fuerte o logran mejores resultados, entonces las personas le darán lo que merecen.

Consideran que quienes los rodean harán «lo justo» y llegado «el momento adecuado» les darán lo que «les corresponde».

Lo cierto es que una persona evitará dar algo hasta que no sea estrictamente necesario. Un empleador, por ejemplo, retrasará el aumento lo más que pueda.

Un cliente deseará pagar lo más tarde posible. Un proveedor querrá que se le pague lo antes posible.

Si no eres tú quién pide lo que deseas, lamentablemente, nadie lo hará por ti.

¿Quieres un día libre? pídelo. ¿Deseas hacer teletrabajo? pídelo. ¿Quieres un aumento? pídelo.

Las personas no tienen la obligación de darnos lo que pedimos pero – en mi opinión, nosotros sí tenemos la responsabilidad de pedir lo que queremos.

Regla #3: El resultado es más valorado que el esfuerzo

La forma adecuada de medir qué tan bueno(a) eres en lo que haces es, en esencia, conseguir excelentes resultados.

Suena simple, pero la mayoría suele medir su desempeño en base al tiempo y esfuerzo que le dedica a una tarea.

La realidad es que una persona puede pasar horas haciendo algo y, pese a ello, no entregar un resultado de calidad.

Enfócate en hacer lo necesario para conseguir mejores resultados, no solo esforzarte más.

A veces sí necesitarás dedicarle más tiempo y esfuerzo, otras veces requerirás afinar tu conocimiento técnico.

Algunas otras veces necesitarás habilidades de gestión y/o habilidades blandas, y, por su puesto, por momentos lo que más hará falta es pedir ayuda.

Regla #4: Las personas te juzgarán por tu comunicación

El hecho de que las personas te juzguen por tu comunicación no es positivo ni negativo, es simplemente un hecho.

La razón por la cual lo hacen es porque la comunicación es lo único visible. Todo lo demás es invisible.

Las personas no pueden ver los sentimientos, los pensamientos, las intenciones y, aunque parezca extraño, tampoco pueden ver las habilidades ni los resultados.

Quienes nos rodean solo ven la comunicación que nosotros «enviamos» como representación de todo lo intangible que tenemos que ofrecer.

Es esa comunicación, a través de nuestra vestimenta, postura, palabras, gestos, tonalidad, ideas, argumentos, historias, propuestas, la cual forma una percepción de nosotros.

Dicha percepción, o proyección, es – finalmente – la que determinará si te ven capaz o no, si te reconocen como confiable o no, si notan un potencial o no.

Regla #5: Vale la pena correr el riesgo de ser tú mismo(a)

En cada interacción que tenemos se presentan dos opciones ante nosotros: jugar para no perder o jugar para ganar.

Si jugamos para no perder, evitaremos a toda cosa correr riesgos, trataremos de «estar tranquilos», «encajar» y, sobre todo, de «caer bien».

Al hacerlo nos ahorraremos problemas, pero perderemos oportunidades para crear relaciones de verdad.

Y es que una relación se fortalece cuando ambas partes tienen la disposición de hacer las preguntas incómodas y decir aquello de lo que nadie quiere hablar.

Son en esos momentos en los que se crea un vínculo personal importante. Para ello se requiere abrir la posibilidad de no ser aceptado(a).

No siempre es fácil, sobre todo si necesitamos la aprobación de las personas para sentirnos bien.

De ahí la importancia de tener el coraje de correr el riesgo de ser nosotros mismos(as), tu crecimiento profesional te lo agradecerá.

 


Nelson Portugal

Nelson Portugal es Consultor en desarrollo personal, fundador del Centro de Crecimiento Integral y autor del libro El Círculo de Crecimiento. Se ha especializado en el diseño de programas formativos dirigidos a jefes y gerentes. Ha sido profesor universitario de la carrera de psicología. Actualmente asesora a empresarios a crecer sus negocios a la vez que disfrutan más de la vida.
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