Hay un valor incalculable en un elemento que, sin darnos cuenta, olvidamos alimentar: el deseo.
Desear, desear/querer realmente es una capacidad, que – creo yo – la mayoría de personas hemos olvidado fortalecer.
Creo también que, además de por el miedo a fracasar, hemos dejado de desear porque nos hemos exigido (y lo han hecho quienes nos rodean) a tener razones «válidas» para hacerlo.
«¿Por qué lo quieres?», «¿para qué?» – son algunas preguntas que nos hacemos (y nos hacen) cuando mostramos signos de querer algo.
«No es necesario», «no es posible» – son algunas respuestas que limitan – y mas bien reprimen – nuestro deseo.
No queremos lo suficiente – creo yo.
Permíteme ser más específico: no queremos r e a l m e n t e lo suficiente.
Cómo (y por qué) querer desmesuradamente
Hablaba con un amigo el otro día y me preguntaba: «¿cómo puedo dar una buena entrevista de trabajo?».
«Queriéndolo realmente» – le respondí.
No porque querer sea poder (porque, tal como escribí en un artículo anterior, no creo que querer sea poder) sino porque querer realmente te impulsaría a hacer aquello que nadie más hace.
«Te sorprendería saber cuántas personas postulan a trabajos que no quieren» – le expliqué.
«Los llaman para hablarles sobre el puesto al que postularon y ellos no tienen ni idea a qué empresa postularon» – continúe.
«Solo enviaron sus CVs para ver que salía» – concluí.
Querer trabajar ahí, querer realmente, incluiría pasar tres meses investigando acerca de la situación actual de la empresa, de su plan a cinco, tres y un año, investigando a profundidad los requerimientos/objetivos/principales retos del puesto, analizando los puntos de contacto/interacción con las personas dentro y fuera de la empresa, desarrollando un plan estratégico para optimizar los procesos, conociendo a las personas claves en la toma de decisiones.
«Pero toma esfuerzo, tiempo y dedicación. Y aunque lo haga aún no tendré la seguridad de conseguirlo» – pensará la mayoría y por eso, querido(a) amigo(a) no se atreverán a quererlo, a quererlo – lo repito – realmente.
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Disfruto trabajar con personas que quieren más en su vida, puedo reconocerlo en sus ojos, puedo escucharlo en la forma en que se expresan y puedo verificarlo con solo observar su conducta.
Mis alumnos, a quienes pueden conocer en la foto, expusieron esta semana su visión – lo que quieren en la vida.
La mayoría de ellos quieren (espero que se permitan, se exijan, se decidan a querer realmente) viajar por el mundo, ayudar a su familia, crecer profesionalmente, mantenerse sanos y contribuir con la sociedad.
Sé que encontraran barreras, situaciones adversas y dificultades en su camino hacia dónde quieren llegar y está bien – es parte de la vida.
Lo importante, he aprendido, es continuar deseando, seguir queriendo – pese a las dificultades, pese a los temores, pese a los errores.
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Ustedes, queridos(as) amigos(as), que me leen les invito a que hagan lo siguiente:
Deseen.
Quieran.
Quieran realmente.
Quieran sin justificaciones.
Quieran desmesuradamente.
Quieran simplemente por querer.
Y no se detengan, nunca.