Comprále un helado, sé un helado

Comprále un helado, sé un helado
     

“Muchas gracias Sr. Nelson” – me dijo Eduardo, el portero del edifico de Bogotá en el que me estaba quedando, con una gran sonrisa en el rostro.

Se había puesto de pie para agradecerme, sus ojos estaban brillando y se mantuvieron así por el resto del día.

Lo que había ocasionado tal reacción fue que yo acababa de regalarle un helado.

¿Cómo un helado podría alegrar tanto a una persona? – podrías preguntarte.

Y la respuesta es la siguiente:

Comprále un helado, sé un helado

No es el helado el que lo hizo, es el efecto que recibir un helado tuvo en su día.

Verás, la mayoría de personas llevamos una vida bastante rutinaria.

Una vida donde sabemos a dónde iremos, el camino que tomaremos para llegar hasta ahí, lo que haremos en ese lugar y cómo lo haremos.

Por lo general, nuestros días se parecen unos a los otros más de lo que nos gustaría y eso suele desmotivarnos y frustrarnos porque nos quedamos en la silenciosa – y a veces dolorosa – espera de una experiencia que cautive nuestra máxima atención

… que nos sorprenda

… que haga que nuestros ojos brillen

… que nos muestre que aún existe un mundo por explorar.

Pensamos que queremos seguridad, que queremos saber lo que sucederá, que nos gusta las cosas a nuestra manera; pero moriremos en secreto por la incertidumbre, la sorpresa, lo diferente, lo interesante de la vida.

… al menos una vez al día.

Por eso es que, volviendo a lo que sucedió con Eduardo, él no recibió un helado como regalo aquel día, recibió el regalo de la diversión, de la alegría, de la sorpresa.

Recibió algo de qué hablar y en qué pensar sobre el resto del día porque, además de haber hecho bien su labor (fue amable conmigo desde que lo conocí), tuvo un día diferente: un buen día.

Y, ¿sabes qué?

Tú puedes hacer lo mismo.

Tú puedes hacer que los días (y la vida) de aquellas personas con las cuales te relaciones (tu jefe, tu equipo de trabajo, tu familia, tu novio/a-esposo/a) tengan un día diferente, interesaste y emocionante.

¿Cómo lo puedes hacer?

Cómprale – metafóricamente “hablando” – un helado, sé un helado.

Cómprale un helado a las personas de tu vida, sé un helado para sus vidas.

Piensa en cómo puedes hacerlo hoy:

Tal vez…

¿Un jugo de fruta preparado en casa para el vigilante que cuida tu departamento?

¿Un email de agradecimiento a tu jefe por algo que aprendiste?

¿Llevarle un café o bebida que le guste a la persona con la que trabajas sin que te lo pida?

¿Unas palabras de aliento a una persona que aprecias y sabes que está pasando por un momento complicado?

¿Llevar a tu novio/a a una parte de la ciudad que no había ido antes a las 2 de la mañana?

¿Una cena inesperada en casa con la comida favorita de tu esposo/a?

¿Enviarle una carta escrita a mano a un cliente que aprecias, junto dos entradas a una película o teatro al que le gustaría asistir?

¿Una llamado a un amigo con el que no conversas hace algún tiempo para invitarlo a salir el fin de semana?

Todos necesitamos un helado en nuestro día a día.

No trates de encontrar el sabor perfecto, solo regálalo sin esperar nada a cambio y te sorprenderán los resultados.

Pruébalo hoy: alégrale el día a alguien y comparte este mensaje para contagiar a más personas el interés por crear un mundo más humano, alegre y generoso.


Nelson Portugal

Nelson Portugal es Consultor en desarrollo personal, fundador del Centro de Crecimiento Integral y autor del libro El Círculo de Crecimiento. Se ha especializado en el diseño de programas formativos dirigidos a jefes y gerentes. Ha sido profesor universitario de la carrera de psicología. Actualmente asesora a empresarios a crecer sus negocios a la vez que disfrutan más de la vida.
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