El triángulo del desarrollo personal

El triángulo del desarrollo personal
     

Quiero hablarte sobre el triángulo del desarrollo personal.

Y es que cuando converso con un profesional que desea crecer en su vida, busco analizar cómo está gestionando sus tres recursos principales.

  • Sus emociones
  • Su tiempo y
  • Su dinero

 

Ya sea que quiera:

  • Mejorar su bienestar personal
  • Ascender en el trabajo
  • Emprender un negocio
  • Hacer crecer su empresa o
  • Fortalecer su relación familiar

¿Por qué?

Porque su crecimiento dependerá, precisamente, de qué cambios realiza en la manera en que se relaciona con ellos.

El triángulo del desarrollo personal

Le llamo el triángulo del desarrollo personal, porque los tres recursos se interrelacionan entre sí.

Por un lado, el nivel motivación impacta en qué tan eficiente es con su tiempo. Y, por ende, en su nivel de productividad.

De la misma manera, un bajo nivel de motivación y productividad, se verá reflejado en los ingresos. Lo cual, a su vez, ejercerá mayor presión en lo emocional.

Por supuesto, la forma en que una persona se comunica con su entorno en situaciones estresantes, impacta en sus relaciones interpersonales.

Y la calidad de sus relaciones interpersonales influirá en su bienestar personal y su calidad de vida.

Por otro lado, si gestiona adecuadamente sus emociones, podrá lidiar de mejor manera con las situaciones abrumadoras.

Esto le ayudará a ser más productivo(a) y, a la vez, a relacionarse de manera más asertiva con su entorno.

Con la calma que obtiene de ambos aspectos, podrá tomar mejores decisiones, tanto estratégicas como funcionales.

Y, si se organiza de una forma en que le permite mantener el foco en lo importante, entonces podrá lograr los resultados deseados y así incrementar sus ingresos.

Al tener una buena gestión de sus ingresos podrá tener mayor holgura financiera. Esto contribuirá con su sensación de confianza y tranquilidad.

Lo interesante de estos tres recursos es que son vitales, independientemente de la etapa de vida en la que nos encontremos.

Y, cada uno, tiene características muy específicas.

Las emociones

1. La emoción no solo depende de lo que sucede en nuestro entorno, el cual, por cierto, no está en nuestro control.

Cómo nos sentimos tiene más que ver con cómo interpretamos lo que ocurre a nuestro alrededor.

Pese a eso, es tentador creer que cuando se terminen los problemas o cuando logremos un objetivo en particular, finalmente nos sentiremos mejor.

Sin embargo, la realidad es que cada día tenemos la oportunidad de mirar las cosas diferentes para aceptar los desafíos y apreciar lo que va bien en nuestras vidas.

Para fortalecer tu capacidad para gestionar tus emociones, puedes:

  • Llevar un registro de tus emociones, especialmente frente a situaciones estresantes. Esto te permitirá revisarlas posteriormente y analizar cómo puedes responder ante ellas en una siguiente oportunidad.
  • Reconocer tus victorias diarias, para eso puedes preguntarte: ¿qué sí hice bien el día de hoy?, ¿qué va bien en mi vida en este momento?, ¿qué me entusiasma conseguir mañana?
  • Ser consciente, y mejorar, el tipo de lenguaje que utilizas para describirte a ti mismo(a), las situaciones que ocurren a tu alrededor y la manera en que te comunicas con los demás.
  • Notar, y optimizar, la postura que mantienes a lo largo del día, si generas presión en tus hombros o respiras rápidamente, es probable que se intensifique el estrés y la ansiedad.

Si lo deseas, puedes recibir un acompañamiento personalizado a través del Programa de Inteligencia Emocional.

El tiempo

2. El tiempo es, aunque nos cueste aceptarlo, limitado. Tenemos horas finitas cada día y cada semana.

Pero, según cómo lo gestionamos, nos puede alcanzar o podemos vivir sintiendo que no es suficiente.

Al igual que el aspecto emocional, solemos creer que, cuando ocurra algún evento futuro deseado, entonces tendremos más tiempo para lo que deseamos.

La verdad es que si no definimos objetivos claros y un plan que incluya lo importante para nosotros, desde ahora, entonces lo sigamos procrastinando.

Para fortalecer tu habilidad para gestionar tu tiempo puedes:

  • Identificar los patrones de conducta que actualmente afectan tu sentido de orden. Ya sea subestimar tiempos, sobre comprometerte, postergar actividades importantes y/o dispersarte.
  • Evaluar los proyectos en los que estás involucrado(a), medir qué tanto contribuyen con el logro de tus objetivos, y, en base a eso, priorizarlos.
  • Definir un plan realista, tanto anual, trimestral y/o semanal, que te brinde claridad, calma y entusiasmo. Y sobre todo, que puedas cumplir de manera consistente.
  • Organizarte para reducir imprevistos, incrementar tu productividad personal y, por supuesto, sentir mayor tranquilidad en tu día a día.

Si lo deseas, puedes recibir un acompañamiento personalizado a través del Programa de Organización Personal.

El dinero

3. El dinero puede ser una fuente de estrés o de entusiasmo. Acorde al nivel de ingresos, sí, pero, sobre todo, dependerá de cómo nos relacionamos con él.

Si sentimos que no tenemos una buena relación con el dinero, entonces puede deberse a múltiples razones.

Podría ser que sí tenemos los ingresos suficientes, pero a pesar de eso, la ansiedad te lleva a preocuparte constantemente.

También podría ser que sí generas los ingresos suficientes pero la forma en que estás gestionando el dinero hace que no te alcance, ya sea para el corto plazo, como para el mediano y largo plazo.

O, por supuesto, podría ser que realmente no estás generando los ingresos suficientes para tener la calidad de vida que deseas, y entonces es vital identificar qué evita que lo logres.

Para fortalecer tu habilidad para gestionar tus finanzas puedes:

  • Profundizar en conceptos relevantes como paradigmas financieros, costo total de la propiedad, manejo de escenarios, gastos fijos, gastos variables, interés compuesto y tipos de inversiones.
  • Identificar el total de tus gastos, tanto pequeños como medianos y grandes. Así como de tus ingresos, para tener una visibilidad real de tu situación financiera. Incluyendo deudas pasadas y compras futuras.
  • Proyectar el flujo personal para los siguientes doce meses, y así poder identificar tu nivel de liquidez, tu porcentaje de gasto en cada área y nivel de ahorro.
  • En base a la información obtenida, definir objetivos de corto, mediano y largo plazo, y tomar decisiones que contribuyan a esos objetivos. Definiendo, por supuesto, los posibles obstáculos a encontrarte en el camino.

Si lo deseas, puedes recibir un acompañamiento personalizado a través del Programa de Finanzas Personales.

Enfócate en lo que está en tu control

Como puedes ver:

Si queremos crecer en las diferentes áreas de nuestra vida, debemos mejorar la gestión de los tres recursos del triángulo del desarrollo personal.

Por esa razón, cada vez que te encuentres con un desafío en lugar de enfocarte en lo que no puedes controlar, pregúntate:

¿Cómo puedo gestionar mejor mis emociones en este momento?, ¿qué cambios de hacer en la forma que me organizo?, ¿qué debo tener en cuenta a nivel financiero?

Al hacerlo podrás enfocar tu atención en aquello que más impacta en tu calidad de vida.

Si te gustaría trabajar en alguno de estos aspectos, escríbeme un correo y   con gusto te brindo información sobre el coaching que brindo.


Nelson Portugal

Nelson Portugal es Consultor en desarrollo personal, fundador del Centro de Crecimiento Integral y autor del libro El Círculo de Crecimiento. Se ha especializado en el diseño de programas formativos dirigidos a jefes y gerentes. Ha sido profesor universitario de la carrera de psicología. Actualmente asesora a empresarios a crecer sus negocios a la vez que disfrutan más de la vida.
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