No grites, nunca

No grites, nunca
     

Puedes estar en desacuerdo con alguien.

Puedes compartir tu desacuerdo con esa persona, él (o ella) podrá a hacer lo mismo.

¿Con qué objetivo?

Llegar a un entendimiento entre ambas partes.

…eso se llama discusión, incluso por definición.

En ella puedes hacer múltiples cosas:

  • Puedes conversar acerca de lo que te molestó, incomodó o frustró.
  • Puedes decirle que esperas que actúe de manera diferente en una próxima situación similar.
  • Puedes recordarle lo importante que es para ti que actúe de una manera específica.
  • Puedes tomar la decisión de evaluar la relación que mantienes con la persona con la cual no logras un entendimiento.

Lo único que no puedes hacer es gritar.

No grites, nunca

…no importa el nivel de confianza que tengas con esta persona (amigo de la infancia o recién conocido)

…no importa el tipo de relación que lleven (jefe-colaborador; cliente-proveedor; padre-hijo; profesor-alumno; novio-novia)

..no importa la cantidad de años que mantengan esa relación (un mes, un año, tres años, diez años, veinte años)

No puedes gritar.

No le puedes gritar a la persona con la cual discutes.

No le puedes gritar a nadie.

Esta es la razón:

Cuando gritas haces que sea más probable que insultes (y te insulten).

Cuando insultas haces que sea más probable que golpees (y te golpeen).

Ninguna de ellas, características de una relación que vale la pena mantener en tu vida.

No sé el momento en el que empezamos a gritarnos los unos a los otros, pero algo puedo decirte:

Nadie tiene el derecho de gritarte, nadie.

Y tú tampoco tienes el derecho de gritarle a alguien, a nadie.

Lo que todos tenemos es el deber, por nuestro propio bienestar y el de las futuras generaciones, detener el ciclo de violencia que se genera con el (muchas veces desapercibido) grito.

Detenlo al comienzo de la relación, detenlo cuando se de por primera vez, detenlo incluso antes de comenzar la relación.

Sé parte del cambio.

Dilo, dilo claramente:

“No aceptaré el grito como pregunta, respuesta, indicación ni reclamo.”

Dilo con firmeza, dilo con amabilidad.

“Te estimo, aprecio y amo demasiado como vernos hacer daño de esa manera”.

Y, sobre todo, ten el coraje de evaluar aquellas relaciones que han empezado un ciclo de violencia.

Regrésalo al tipo de relación que siempre debió ser:

Una relación que crece con cada discusión.

Una relación de amor, de compresión y de colaboración.


Nelson Portugal

Nelson Portugal es Consultor en desarrollo personal, fundador del Centro de Crecimiento Integral y autor del libro El Círculo de Crecimiento. Se ha especializado en el diseño de programas formativos dirigidos a jefes y gerentes. Ha sido profesor universitario de la carrera de psicología. Actualmente asesora a empresarios a crecer sus negocios a la vez que disfrutan más de la vida.
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